La poche de Paff
La mayoría de las víctimas eran identificadas por vecinos, familiares o compañeros de trabajo. Varios de los ahogados encontrados desnudos, por ejemplo, fueron reconocidos por sus compañeros bañistas. Pero la larga permanencia en el agua desfiguraba las facciones y complicaba notablemente la identificación de las víctimas. En ese caso, a las autoridades involucradas les quedaba la esperanza de encontrar indicios sobre el muerto en posibles iniciales (”marques”) grabadas en un pañuelo o una camisa o entonces en objetos en el interior de los bolsillos. Justamente los bolsillos eran una valiosa fuente de datos a la hora de fijar una identidad.
Jacques Joseph Delly, de Calais, tenía consigo una amplia documentación. Su larga permanencia en el agua obligó al comisario a secar los papeles antes de poder leerlos y es realmente asombroso que lo haya logrado. Delly había trabajado en la caballeriza de un aristócrata y recibía una pensión mensual de 133 francos. Con el resto de los documentos se habría podido reconstruir su vida. Otros llevaban consigo tantos avisos para el pago de impuestos que cabe imaginar que la mala situación económica hubiese sido el detonante detrás de su decisión fatal.
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